Si alguna vez te serviste una copa de Syrah y pensaste “esto tiene presencia”, no estabas imaginando nada. Es una uva que suele dar vinos de color intenso, con aromas marcados y una boca con bastante cuerpo. En mi caso, lo que más me engancha del Syrah es esa combinación entre fruta negra madura y especias que aparece apenas acercás la nariz a la copa.

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Botella de Syrah

Spoiler: el Syrah cambia muchísimo según el clima y la crianza. Y eso lo hace una uva espectacular para explorar.

¿Qué es el Syrah?

El Syrah es una variedad de uva tinta famosa por producir vinos con carácter: color profundo, aromas intensos y una estructura que se siente en la boca. Dependiendo de dónde crezca y cómo se vinifique, puede ir desde un perfil más especiado y fresco hasta uno más frutal, potente y maduro. Por eso, cuando alguien me dice “quiero un tinto con personalidad”, el Syrah suele estar entre mis primeras opciones.

A veces vas a ver que lo nombran como Shiraz (sobre todo fuera del mundo hispanohablante). En la práctica se trata de la misma uva; lo que suele cambiar es el estilo con el que se la asocia en distintas regiones: algunos lugares lo empujan hacia lo especiado y otros hacia lo bien maduro y corpulento.

Racimos de uva Syrah en el viñedo

Características del Syrah: color, aromas y sabor

Si tuviera que describirlo en pocas palabras: el Syrah suele ser un vino oscuro, concentrado y expresivo. En mi experiencia, una de las cosas que más se repite es ese combo de especias con fruta negra madura. Y cuando tiene algo de crianza, aparece una capa extra de complejidad que te hace quedarte olfateando la copa más tiempo del que pensabas.

Aromas y perfil especiado

El Syrah es conocido por un perfil aromático que puede incluir pimienta, especias, notas florales (en algunos casos) y una base de fruta negra (mora, ciruela, arándanos). A mí me pasa que, cuando está bien logrado, el vino te “habla” enseguida: primero la fruta y después el toque especiado que lo vuelve más serio y gastronómico.

Además, el Syrah es de esas variedades que pueden ganar complejidad con el tiempo. Y ahí empieza lo divertido: ya no es solo “fruta + especias”, sino capas más profundas.

Cuerpo y sensación en boca

En boca suele ser un vino de cuerpo medio a alto, con estructura y una textura que se nota. Cuando digo “cuerpo” me refiero a ese peso y volumen que te llena la boca: no es un tinto liviano. En mi caso, si estoy buscando algo para una comida con intensidad o para una noche de copa lenta, el Syrah juega en esa liga.

El nivel de taninos y alcohol va a variar según el origen y el estilo, pero como regla general es un vino que suele sentirse concentrado y con buen “agarre”.

Cata de Syrah: copa y aromas

Cómo influye el clima en el Syrah

Una de las claves para entender el Syrah (y para elegir cuál te va a gustar más) es mirar el clima. Esto para mí es central: en climas fríos suele mostrar un perfil más especiado y tenso; en climas cálidos tiende a volverse más frutal, corpulento y maduro. Es la misma uva, pero con dos personalidades bastante distintas.

Syrah en climas fríos

En zonas más frescas, el Syrah puede sentirse más filoso, con la parte especiada al frente y una fruta más contenida. Suele tener un perfil más “serio”, con frescura y notas que pueden recordar pimienta, hierbas o incluso un costado un poco más mineral (dependiendo del terroir y la vinificación).

Si a vos te gustan los tintos con tensión, frescura y la especia bien marcada, este estilo suele ser un gol.

Syrah en climas cálidos

En climas más cálidos, el Syrah se vuelve más generoso: la fruta negra madura aparece con más peso, el vino puede sentirse más corpulento y redondo, y muchas veces sube la sensación de potencia. En mi experiencia, este es el Syrah que suele enamorar a quienes buscan un tinto “con todo”.

Acá también es común que la crianza acompañe muy bien, porque el vino tiene materia prima para bancarse barrica sin perder identidad.

Viñedo y clima: Syrah en diferentes regiones

Estilos de Syrah: ¿cuál elegir según tu gusto?

Algo que me parece clave del Syrah es que no hay un solo estilo. Según el clima, la madurez de la uva y la crianza, podés encontrarte con vinos muy distintos entre sí. Por eso, entender los estilos ayuda muchísimo a elegir bien.

Syrah especiado y fresco

Este estilo suele aparecer en climas más fríos. Lo que más se destaca es la parte especiada (pimienta, hierbas), con fruta negra más contenida y una sensación de mayor frescura.

  • Menos sensación de dulzor
  • Más tensión y frescura
  • Ideal si te gustan los tintos elegantes y gastronómicos

Syrah frutal y corpulento

En climas cálidos, el Syrah se vuelve más expresivo: aparece la fruta negra madura, más cuerpo y una boca más envolvente. En mi experiencia, este es el estilo que suele enamorar a quienes buscan vinos intensos.

  • Fruta madura protagonista
  • Más volumen y potencia en boca
  • Muy disfrutable incluso sin comida

Syrah con crianza en barrica

Cuando el Syrah pasa por barrica, suma una capa extra de complejidad. Además de la fruta y las especias, pueden aparecer notas ahumadas, tabaco y cuero, sobre todo con algo de tiempo.

  • Más complejidad aromática
  • Textura más redonda
  • Ideal si te gustan los vinos “serios” y profundos

Syrah joven

No todo Syrah necesita crianza. Los estilos jóvenes suelen ser más directos, con fruta y especias bien al frente y una sensación más ágil. Son una gran puerta de entrada a la variedad.

  • Más frescura y simpleza
  • Fácil de tomar
  • Ideal para consumo cotidiano
Estilos de Syrah: comparación visual
Elegir mi Syrah según estilo

Tip rápido: si te gustan los vinos especiados, empezá por estilos frescos; si preferís potencia y fruta madura, andá por climas cálidos o perfiles más maduros.

El Syrah y el paso del tiempo

Si hay algo que me encanta del Syrah es cómo puede transformarse con el tiempo. Cuando envejece —ya sea en barrica o en botella— suele ganar complejidad y sumar esas notas que hacen que el vino se sienta más “adulto”. En mi caso, cuando un Syrah tiene unos años encima, aparecen cosas como tabaco, cuero y ahumados que lo vuelven súper interesante.

Crianza en barrica

La crianza en barrica puede aportar aromas y sabores que se integran con el perfil natural del Syrah: especias más dulces, vainilla (según el tipo de roble), tostados y notas ahumadas. En un Syrah con buena fruta, la barrica no tapa: suma capas y puede redondear textura.

Consejo práctico: si te gusta el Syrah por su parte especiada, buscá crianzas donde el roble esté bien integrado y no se coma la fruta.

Evolución en botella

Con algunos años en botella, el Syrah puede desarrollar aromas más terciarios: tabaco, cuero, humo, incluso un toque cárnico en ciertos estilos. No siempre pasa igual (depende del vino y su guarda), pero cuando pasa, es de esos momentos en los que decís: “ok, ahora entiendo por qué esta uva tiene tantos fans”.

Si estás empezando, una buena forma de aprender es probar dos Syrah: uno joven y otro con crianza o algunos años de guarda. La comparación te enseña más que mil definiciones.

Barricas y guarda: crianza del Syrah

Diferencias entre Syrah y Shiraz

Técnicamente, Syrah y Shiraz son la misma uva. La diferencia suele ser cultural y de estilo: “Syrah” muchas veces se asocia a un enfoque más clásico (más especiado, más sobrio), mientras que “Shiraz” suele usarse para estilos más maduros, potentes y frutales en algunas regiones.

¿Regla simple? No te quedes solo con el nombre: mirá el origen, el clima y (si está) la info de crianza. Ahí está la verdadera pista del estilo que te vas a encontrar.

Cuándo y por qué elegir un Syrah

Yo el Syrah lo elijo cuando quiero un tinto con intensidad: para una comida con sabor, para una noche de charla larga o cuando tengo ganas de un vino que no pase desapercibido. Como suele tener cuerpo y aromas marcados, funciona bárbaro si buscás una experiencia más “completa” que un tinto liviano.

Ideas rápidas para disfrutarlo

  • Si te gusta lo especiado: buscá estilos de clima frío o perfiles más frescos.
  • Si te gusta lo frutal y potente: andá por climas cálidos y vinos más maduros.
  • Si querés complejidad: probá Syrah con crianza y/o algo de guarda.
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El Día del Syrah y una oportunidad especial

El Día del Syrah es una excusa perfecta para abrir una botella y explorar sus estilos: más especiado en climas fríos, más frutal y corpulento en climas cálidos, o con esa complejidad increíble cuando tiene crianza y algo de tiempo. Si venías con ganas de probar (o de reponer), te dejo un beneficio para celebrarlo.

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Preguntas frecuentes sobre el Syrah

¿El syrah es un vino fuerte?

Suele percibirse como “fuerte” por su color, aromas intensos y cuerpo. Pero no es una regla fija: hay estilos más frescos (climas fríos) y otros más potentes (climas cálidos).

¿El syrah es seco o dulce?

La gran mayoría de Syrah que vas a encontrar es seco. La sensación de dulzor a veces viene de la fruta madura, del alcohol o de la crianza, pero no significa que el vino tenga azúcar.

¿Cómo evoluciona el syrah con el tiempo?

Con crianza o guarda puede ganar complejidad: además de fruta y especias, pueden aparecer notas más profundas como tabaco, cuero y ahumados, y una boca más redonda.

¿Qué diferencia hay entre Syrah y Shiraz?

Es la misma uva. El nombre suele sugerir un estilo o una tradición regional. Para elegir bien, mirá el origen, el clima y si tuvo crianza.

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Tip: guardá este artículo y volvé cuando quieras elegir tu próximo Syrah 😉